Los derechos sociales en una democracia liberal

Las nuevas teorías sobre las democracias liberales indican, según ciertos teóricos, que estas derivarán en organizaciones dinámicas, de tipo horizontal, en donde la administración pública solo debe arbitrar ó servir de elemento catalizador de las negociaciones entre distintos sectores de la sociedad y la economía, con el fin de que, entre intereses contrapuestos o coincidentes, se lleguen a acuerdos que permitan el libre y normal desarrollo de la sociedad y el avance de esta.
Hay personas que en base a estas tesis, se preguntan o cuestionan, el hecho de los derechos de tipo social, que conllevan unos gastos, ya que no son producto de una negociación puntual entre intereses existentes que pueden satisfacerse mutuamente, desde un punto de vista mercantilista, sino que solo sirven para satisfacer una serie de necesidades, en donde solo existe carencia.
Lo cierto es que esta interpretación, reduccionista de lo que puede ser un pacto entre los distintos sectores de la sociedad, puede dar pie a la destrucción progresiva de lo que se ha dado en llamar el Estado del Bienestar, que se sustenta en la solidaridad entre generaciones y la solidaridad entre rentas. Sí, podemos hablar de pactos en la sociedad, pero entonces hablemos del principal, el llamado "Pacto social".
Los derechos sociales en una democracia liberal son derechos individuales, no son cesiones administrativas del Estado; son derechos de la sociedad civil, que el Estado se compromete a hacer efectivos, ya sea con políticas exclusivamente públicas, o mediante la colaboración con el sector privado.
Muchas veces se dice que "el Estado de Bienestar es gratis", pero no es cierto; todo cuesta, lo que tenemos que preguntarnos es como se paga. Lo que cambia, eso sí, es la forma de pagarlo, y la forma de entender la responsabilidad del coste, que no es individual, ya que si fuera así el propio sistema quedaría desnaturalizado, ¿de qué serviría un Estado del Bienestar en donde los individuos se lo tienen que pagar todo?, para eso privatizamos todos los servicios públicos y no tenemos un Estado del Bienestar.
Hablar de Estado del Bienestar y de responsabilidad individual exclusiva es un contrasentido.
El Estado del Bienestar nace de un pacto entre generaciones, rentas y sectores sociales, en donde las generaciones jóvenes pagan las pensiones de sus mayores, los ciudadanos con mayores rentas soportan proporcionalmente el coste de unos servicios universales y los sectores productivos, activos económicamente, sostienen una serie de servicios públicos para los sectores que todavía no son productivos, como la niñez, o los que ya no lo son, la llamada tercera edad.
Los Estados del Bienestar son una evolución de los Estados Liberales, una evolución lógica en una historia de conflictos civiles y sociales, que llevaron a una serie de pactos sociales y políticos para asentar una serie de derechos de ciudadanía, que dieran forma a una sociedad más justa.
Las revoluciones liberales dieron lugar a la separación de la Iglesia y el Estado, la separación de poderes del Estado y a los primeros Parlamentos auténticamente democráticos, con sufragio universal, sin distinciones por raza, sexo ó clase social.
Las revoluciones obreras hicieron que la revolución industrial, que fue una época de portentoso avance técnico, pero tremendamente inhumano en términos laborales y económicos, se humanizara, extendiendo una serie de derechos sociales sobre las clases más débiles económicamente hablando, y protegiendo a los asalariados, contra las enfermedades profesionales, horas máximas de trabajo, el derecho a la huelga, la organización de los trabajadores en sindicatos ó la negociación colectiva de los salarios.
Todos estos logros, fueron conquistas, producto del esfuerzo de cientos de miles de personas que alzaron su voz contra la indignidad, la distinción de clases, la falta de libertad y de democracia, la dominación, y es una herencia que las generaciones actuales recogemos, un capital histórico, moral, político, que deberíamos saber administrar correctamente.
Los que propugnan el desmantelamiento de los servicios sociales, la reducción de derechos y la consiguiente reducción del Estado, no defienden realmente un avance, sino un retroceso bestial a una situación superada hace 200 años, en donde el hombre no era realmente libre, sino que vivía arrodillado por un plato de comida.
Algunos creemos que hay quien no quiere eliminar la esclavitud, sino que la quieren poner en nómina.


5 Comments:
MIguel: a los esclavos actuales les llaman autónomos...
Los autónomos no son esclavos porque no te puedes esclavizar a ti mismo, por definición, hay alguien que esclaviza y hay un esclavizado.
Los autónomos, como los empresarios, juegan con su propio riesgo, y aguantan con un mínimo vital de condiciones y dinero voluntariamente mientras el negocio aguante.
Los asalariados por eso deben participar en el rumbo de la empresa, y siendo participes de su suerte pueden exigir mínimos vitales y de condiciones de trabajo.
Exactamente lo mismo que hacen los autónomos consigo mismos.
Lo que no es normal es que un autónomo, siendo empresario y trabajador a la vez, pueda fijar sus propias condiciones, pero un asalariado no, ¿no te parece?.
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